La mujer sabia edifica su casa, más la necia con sus manos la derriba. Proverbios 14:1
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La mujer sabia edifica su casa, más la necia con sus manos la derriba. Proverbios 14:1

La mujer sabia edifica su casa, más la necia con sus manos la derriba. Proverbios 14:1

Por: Maribel Duque Hincapié.

Administradora de Negocios Internacionales y Especialista en Gerencia Informática.

                                                         

 ¿Qué papel debe jugar la mujer en el siglo XXI?

Es una pregunta que quiero que nos hagamos, con el ánimo inquietar a las mujeres a generar cambios que ayuden a rescatar la identidad de la mujer tal como la diseño el Creador.

No podemos desconocer que estamos en un mundo de confusión, en una “sociedad” que nos vende el prototipo de la mujer perfecta, y es por esto que mi corazón se ha inquietado y me ha llevado a ver la necesidad que hay en la mujer de hoy.

Si bien es cierto que hoy en día encontramos mujeres preparadas para ejercer cargos públicos y con altas capacidades que la han llevado a ocupar escenarios en diferentes campos profesionales con éxito; y esto es bueno; pero cada día vemos hogares destruidos, derribados, hogares que no cuentan con el ambiente de armonía, paz y de buenas relaciones.

Esto se debe a la falta de sabiduría de la mujer, sí; es la sabiduría de Dios y no la terrenal, que debe buscar la mujer para ejercer con excelencia y eficacia los roles como: hija, esposa, madre, y profesional conforme al diseño original, sí que necesitamos la sabiduría del cielo para ejercer de manera responsable el propósito.

Qué responsabilidad tan grande tenemos las mujeres en la sociedad, por eso es que debemos trabajar primero en tener esa sabiduría de lo alto para edificar nuestra casa, y para evitar ser las responsables de derribarla con nuestra propias manos.

El creador cuando diseño a la mujer le dio esa sabiduría, para poder lograr resistir todos los ataques contra su vida y hogar, llenándola de capacidades, dones para  así edificar su casa y no destruirla.  Ha dejado un manual de vida la biblia y allí hay un libro que enseña sobre dicha sabiduría, es el libro de proverbios; he tenido el privilegio de estudiarlo y poner en práctica muchas de sus enseñanzas, soy consciente que aún falta, estoy en el proceso.

 

¿Qué significa entonces la sabiduría de lo alto, la sabiduría bíblica?

La definición de “sabiduría” en el hebreo, en proverbios es: “La capacidad de construir una vida que es una obra hermosa, una obra de arte, para que al terminar la vida, se haya producido algo excelente.” La palabra “sabiduría” habla de destreza o habilidad. Las características de la sabiduría de lo alto es: Primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. Santiago 3:17

No debemos pensar tanto en algún valor intelectual o científico, ni un alto cociente de inteligencia, aunque puede incluir la inteligencia necesaria para vivir con éxito y evitar errores.

Para llegar a tener la sabiduría de lo alto, necesitamos tener una relación personal con Dios, una separación de las cosas que no edifican, busca la pureza y una estrecha comunión con Dios y recurrir a Él para la sabiduría que nos hace falta, en lugar de confiar en nuestra propia sabiduría.

En el libro de Proverbios encontramos algunas de sus recomendaciones importantes como:

  • La sabiduría es más importante que otros valores
  • La sabiduría nos guarda de errores y derrotas en la vida
  • La sabiduría produce bienestar en la vida
  • Hay que buscar la sabiduría con empeño
  • Hay consecuencias tristes por descuidar la sabiduría

Recuerda que la sabiduría de lo alto es… pacífica, lo que significa llegar a tener paz en las relaciones con otras personas. Está en contraste con la sabiduría terrenal que tiene “celos amargos y contención en el corazón”.

La tendencia humana es aclarar todos los puntos, exponer y defender nuestro punto de vista, insistir en nuestros derechos, y no pasar por alto ninguna ofensa. La Biblia, en cambio, habla de un espíritu de mansedumbre que quiere vivir en paz con los demás, aun cediendo nuestros derechos.

A veces hemos aprendido a vivir en paz con nuestros vecinos, y aun nuestros familiares; pero dentro de la familia, no hemos aprendido a pasar por alto las ofensas. O si hay un motivo de desacuerdo entre la mujer y su esposo o sus hijos, ella no es bastante sabia para dejarlo en manos de Dios y esperar con paciencia su solución, sino que insiste en resolver todo inmediatamente, aunque sea a costo de contención y discusiones.

La sabiduría de lo alto es amable, benigna, esta es la sabiduría que nosotras las mujeres necesitamos para edificar nuestra casa.

La palabra “amable” es traducida “gentileza”, que significa una persona que considera a los demás, es una persona que no exige sus propios derechos a cualquier costo, sino que busca la paz calmadamente. Pero cuántas veces nos falta ese factor de amabilidad en nuestro trato dentro de la familia. La intimidad conduce a una falta de cortesía y consideración. Si hemos perdido nuestra amabilidad en el trato en la familia, que comience nuevamente con nosotras, las mujeres.

La palabra “benigna” viene de dos raíces, una “bien” y la otra, “persuadir”. La idea es una persona que cede fácilmente, que es dócil y anuente. Por ejemplo la que sabe decir, “me equivoqué” o “perdóname”.  Esta es otra cualidad de la mujer sabia en su trato con los miembros de su propia familia. La sabiduría de lo alto es llena de misericordia y buenos frutos, y vacía de incertidumbre y de hipocresía.

Misericordia: Significa compasión. Hay que entender que nadie tiene derecho a la misericordia. Dios nos salvó por su misericordia, no por algo bueno que nosotros hayamos hecho.  ¿Somos misericordiosas hacia otras personas–hacia las de nuestra propia familia? No, ellos no tienen derecho a que les tengamos misericordia. La misericordia nunca es merecida. Tenemos derecho a despreciarlos o reclamarles sus errores y sus faltas. Pero la sabiduría de lo alto es llena, bien llena, de misericordia.

Pero algo que la sabiduría de lo alto no tiene es incertidumbre. La incertidumbre es el doble ánimo. El doble ánimo significa indecisión, falta de convicción. Es algo que existe efectivamente en el “ánimo” (o sea el corazón) pero produce una inestabilidad en todos nuestros caminos. ¿Cuál es lo contrario de un doble ánimo? Es una dedicación total y decidida por conocer más las cosas eternas que las terrenales.

Además la sabiduría de lo alto no tiene hipocresía. La palabra “hipocresía” viene de raíces que hablan de un actor que habla de detrás de una máscara. Esta máscara puede ser una máscara religiosa. Puede ser cualquier esfuerzo de ocultar lo que en realidad somos y aparentar otra cosa.

Cuantas máscaras existen en el hogar, sobre todo entre los esposos. Tenemos temor de mostrar lo que en realidad somos. La mujer sabia pide a Dios la capacidad de dejar sus máscaras y ser quien ella realmente es.

La persona que tiene la sabiduría de Proverbios se caracteriza por ciertas cualidades. Algunos de los temas repetidos en Proverbios son: la reprensión, la diligencia, la prudencia al hablar, la humildad y el dominio propio. Veamos algunas de estas características para lograr un concepto más completo de lo que es la sabiduría y así puedas motivarte a ponerla en práctica.

La reprensión. Proverbios recomienda mucho que sepamos aceptar la reprensión. Una persona que nunca quiere aceptar la reprensión es un necio. La reprensión significa esa disposición a evaluar nuestra vida, a reconocer nuestros errores, a corregir nuestras faltas. Muchas veces nuestra tendencia, al contrario, es de defender y justificar todos nuestros errores.

La diligencia  y el buen manejo de los recursos económicos. La diligencia conducirá al éxito. La mujer especialmente tiene que administrar los bienes de su casa, no desperdiciando los bienes que tenemos en nuestro hogar, en el empleo.

Aunque generalmente es el hombre el proveedor del hogar, sin embargo, muchos de los males económicos de la familia se deben a la mala administración o falta de diligencia de la esposa.

La prudencia al hablar.  En general la mujer domina la comunicación mejor que el hombre. Las niñas hablan más pronto que los niños. Las mujeres muchas veces tienen mayor capacidad de aprender los idiomas, y sienten una necesidad de expresar verbalmente sus pensamientos. Veamos algunas recomendaciones de Proverbios.

  1. Hablar poco.
  2. No hablar antes de oír bien la cuestión.
  3. Guardar confidencias y no difundir chismes.
  4. Aunque el libro de Proverbios nos recomienda que no hablemos tanto, a la vez da gran importancia a la palabra oportuna, amable y animadora. Hay momentos cuando no debemos guardar silencio. Alguien necesita nuestras palabras, y nuestras palabras son el instrumento de Dios.
  5. Nos recomienda hablar apaciblemente, teniendo cuidado de no herir con nuestras palabras.

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